martes, 3 de julio de 2007

Ruido

El mayor alimento del ruido es el silencio, puedes tratar de buscar el lugar más tranquilo del mundo, pero aun así siempre habrá un susurro imperceptible que tu obsesión convertirá en un martilleador y estruendoso motivo de nerviosismo.

La noche atrae los más extraños y desquiciantes ruidos, puede ser un constante goteo que durante las horas de mayor actividad pasaría desapercibido, puede ser el crujir del suelo, un sonido cotidiano que tendría una explicación normal y razonable pero que durante los momentos de vigilia se convierte en tenebroso e inquietante. El llanto de un bebé buscando el amparo de su madre mientras tú suplicas por su silencio, ruidos en las vidas ajenas de desconocidos que repiten mecánicamente cada noche consiguiendo que memorices sus costumbres. Somos animales domesticados por la comodidad del silencio, silencio caprichoso,¡¡ Que el mundo calle cuando nosotros lo queremos!! , nuestro ruido, el que criamos en nuestro hogar es música celestial, lo reconocemos como una acogedora bienvenida, creemos que el volumen de nuestras familiares vidas es insonoro para los demás nada de lo que hagamos traspasará nuestra intimidad insonorizada, contradictorio planteamiento ruido-susurro, música-estruendo, volumen-silencio.

En una ficticia escala de ruidos, destaca el más personal e intimo, la propia respiración, relajante la de un bebé que transmite tranquilidad a su madre, estresante y desquiciante vendaval la del adulto que exaspera a su pareja, estruendoso y tembloroso el ronquido que traspasa muros convirtiendo un hecho humanamente intimo y necesario en un azote para la vecindad. Convivimos con el ruido siempre y cuando lo controlemos, siempre y cuando lo reconozcamos como nuestro, somos violentos contra todo aquello que haga vibrar nuestra burbuja, suspiramos en el campo cuando llega la noche y nos creemos a salvo del ruido, maldecimos el campo cuando comprobamos que los ruidos que la naturaleza genera son incontrolables, son naturales.

Desearíamos tener mandos a distancia que controlasen el volumen de todo nuestro entorno, colocamos dobles ventanas para evadirnos del ruido exterior, insonorizamos paredes para evitar molestar a los demás, las ciudades miden el ruido, los periódicos hacen clasificaciones de las ciudades más ruidosas, todo se mide por decibelios de ruido, denuncias de contaminación acústica en niveles históricos o histéricos, y todo esto ¿porqué? .Traten de pensarlo, pero eso sí, háganlo sin hacer ruido.